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diciembre, 2020

Aventura Americana Con Una Moto y Unos Naipes


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¿Te ha pasado por la mente dejar todo y hacer el viaje de tu vida junto a tu moto? Es bien sabido que la moto y la aventura siempre han ido de la mano, pero hay personas en concreto que han sabido llevar esta dupla aún más allá. Este es el caso, sin duda, de Jonathan Salamon y el desafío que en su día fue capaz de llevar a cabo. Dejar su tierra, cruzar países con su primera máquina que compró durante el viaje, quedarse sin dinero en un momento complicado, enamorarse, y convertirse en una estrella gracias a tu otra afición. Miles de historias gracias a la travesía junto a la moto y jugando al póker.

moto poker jonathan salamon

Este joven francés decidió unir sus dos grandes pasiones, motos y póker, para emprender su gran viaje a bordo de la primera y financiándose únicamente con la segunda. De este modo, durante dos años y cuatro meses recorrió con su moto la mayor parte del continente americano en lo que el mismo denominó su World Poker Trip, y que hoy está contado en su libro llamado “Récit d’un joueur itinérant” (“La historia de un jugador viajero“, en español)

Sobra decir que para emular a Jonathan Salamon es imprescindible conocer a fondo esta modalidad de los naipes, pero a buen seguro que esa no es la cuestión más compleja. Un viaje recorriendo 40.000 kilómetros a través de 14 países, encierra infinidad de sorpresas y como es lógico, no todas fueron positivas.

A sus 25 años, este joven arquitecto originario del norte de Francia, decidió dejar a un lado su trayectoria de éxito con los estudios, que tan prometedora carrera le auguraba en lo laboral. A finales del 2012 rechazó un contrato indefinido de empleo que le ofreció su jefe, para escapar de esa jaula de oro que le aguarda por delante y cumplir su sueño de viajar en solitario a través del mundo.

Comienzo del gran viaje

El 1 de abril de 2013, Jonathan Salamon rompe con su modo de vida convencional y comienza su aventura. Brasil fue el punto de partida de ese maravilloso viaje. Cargado de energía e ilusión y baraja en mano, en Rio de Janeiro consiguió reunir el primer dinero en las mesas de póker para continuar a Paraguay donde adquirió su primera montura. Una Leopard de “montaje” paraguayo-chino que, a causa de sus aparatosas vibraciones, bautiza como Parkinson.

En la tarea de elegir una moto, seguro que en otras circunstancias Salamon habría optado por algo diferente para lo que estaba por venir, pero ‘Parkinson’ al menos cumplió con su parte en la misión.

A partir de aquí, el viaje de Salamon discurrió por Argentina, jugando tanto en casinos como en cualquier local que albergue una mesa de límites altos y que le diese la posibilidad de ir reponiendo su exiguo presupuesto. De allí pasó a Bolivia, donde se da de bruces con la cruda realidad de un proyecto con semejante riesgo. Por primera vez se dejó arrebatar una parte importante de su dinero y en ocasiones cuando ganaba ni siquiera conseguía que sus rivales le paguen.

El primer año de su viaje se cumple en Perú, donde el juego y corazón de una chica le retienen por un buen tiempo. De allí a Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México.

En Colombia pasó por el momento más delicado de su aventura cuando perdió prácticamente todo su dinero en un torneo que, como el propio Salamon reconoció posteriormente, nunca debió haber jugado. Este suceso casi termina con su viaje, pero gracias a que algunos medios internacionales ya se habían hecho eco de su World Poker Trip, finalmente continuó en Medellín con la ayuda de un patrocinador.

Entre tanto viaje su primera moto, ‘Parkirson, dijo basta y tuvo que sustituirla por una segunda compañera en la carretera. Esta vez es una Keeway, a la cual decidió llamar Vegas’. Esta lo acompañó en el resto de su viaje, justamente hasta la ciudad del pecado en los Estados Unidos.

Al margen de disfrutar de las maravillas que rodean Las Vegas, Salamon llegó decidido a cumplir otro de sus sueños: jugar las Series Mundiales de Póker. Para ello tuvo que pasarse una considerable cantidad de horas sentado en las mesas más modestas de la ciudad hasta reunir los 10.000 dólares de la inscripción que demanda el popular torneo.

Finalmente lo consiguió, pero su participación nunca tuvo trascendencia alguna en cuanto a resultados; sin embargo, ese premio era lo de menos. Jonathan Salamon termina completando su viaje en moto de Rio a Las Vegas en julio de 2015.

A lo largo de su recorrido, Jonathan Salamon puede presumir de que visitó lugares maravillosos, se enamoró, se relacionó con la gente del pueblo y de la aristocracia, vivió con una tribu indígena y conoció de primera mano el hambre y el frío, aunque también el paraíso. Todo ello lo realizó con el más legítimo espíritu aventurero, a lomos de su moto y con una baraja francesa en el bolsillo.